lunes, 17 de octubre de 2016
Vlue
Fue aquella fatal noche en que todas las perspectivas frontales del mundo se rebelaron, el caos imperó cuando desparecieron esos puntos de fuga elementales. La gente ya no tenía pasillos para llegar a su destino, túneles, callejones, incluso ríos y pasajes del bosque, todos implotaron. En vez de eso, se veían manchas grises de vacío, huecos que causaban pánico a todo ser viviente.
La ONU se encontraba alarmada porque aquellos abismos opacos empezaban a salirse de control, ya toda la humanidad estaba en histeria. Los gobernantes asistentes a la reunión no sabían qué hacer ni qué solución plantear, cuando de entre la gente se levantó un nuevo héroe para proponer algo. Les dijo que había cinco perspectivas principales iniciadoras del movimiento opositor y que él las cazaría para que restablecieran el orden. El nombre de este pequeño héroe simplemente era Vlue. Nunca especificó de donde venía: tenía un tamaño pequeño cual pigmeo africano, ojos orientales, pero con rasgos franceses, pies de egipcio, pero a la vez una nariz que solo podría ser turca y, por último, un acento que parecía venir de Brasil. En fin, Vlue empacó una maleta chica y se alistó para emprender un largo viaje, de su hazaña dependía ahora él mundo.
A la primera perspectiva la atrapó en una esquina de Holanda, bastó amarrarla con unos rayos solares que prendían desde un arbusto que descansaba en una litera de piedras sofisticadas.
La segunda fue más difícil, puesto que al norte de Uruguay y con el peso de la tarde necesitó alzar un cristal que desgarró con el reflejo del ocaso el asfalto y el esmalte; tuvo un logro increíble, al yuxtaponer la luz para acorralar a su objetivo.
La tercera la encontró en un avión que iba de China hacia Australia, quebró la simetría de los conforts y se abalanzó sobre ella, interrumpiendo un adagio de ronquidos. Sujetó una onda de turbulencia para amarrarla, mientras tenía la apariencia de un triángulo transportador que desviaría a los pasajeros de su destino.
La cuarta estaba enterrada bajo un búnker en el polo norte. Había blanco que se sentía bajo las plantas de los pies y negro absoluto sobre el cielo, en una esquina del mundo en donde no existen la noche ni el día. Tuvo que hacer una trampa de espectro óptico con las mínimas rayas boreales que se asomaban entre los pasajes de cristal ártico, para seducir de esa manera al punto de fuga y los colores sirvieran de carnada, fue como convirtió a la presa en una jaula isométrica.
Todo iba bien, pero al encontrar en La India a la última perspectiva, ya era de noche y esta se podía camuflar a la perfección entre la selva. Vlue no podía encontrarla entre tanto carcajeo de los camaleones. La perspectiva esta vez parecía ser más fuerte que el pequeño héroe. Sentado en una roca, miraba las ondas del agua moverse taciturnas entre las penumbras calurosas. Fue entonces que una idea brilló en su mente de momento, lo que ella mostraba era una total soberbia, entonces esta vez la estrategia debía cambiar. Vlue se volvió a acercar entre la espesa vegetación y le habló entre la negrura absoluta, le propuso un pacto: que si cedía a reaparecer para el mundo, cambiarían de papel, ella podría ser el héroe y Vlue el punto de fuga frontal. Primero el silencio inmenso, después el cantar de las cobras reales adornaron los eternos minutos. Pero tras la aparición de la línea frontal, Vlue se convirtió en un destello luminoso, formado por varios puntos de fuga, el cual conectó desde la selva hasta Nueva Delhi.
Desde ese momento, Vlue aparece por las noches, iluminando las vistas de frente, desde La India para todo el mundo y es la perspectiva más bella de todas. Mientras tanto, a la quinta perspectiva frontal le fue entregada una medalla por parte de Las Naciones Unidas.
miércoles, 8 de julio de 2015
A Clarisa
El problema no fue enamorarme de una jovencita de dieciséis años, ni de que fuera una familiar mía, tampoco enamorarme de una persona de mí mismo sexo, el embrollo fue haberme fijado en una chica que tiene una total repulsión hacia mí. Aún no sé muy bien como soy físicamente, jamás he podido verme, no puedo moverme ni hablar, pero tengo consciencia. Tal vez soy una inválida y siempre escuché a mis papás decir que a los inválidos se les ve con asco, tal vez sea por eso que Clarisa, mi hermana, no se quiera acercar a mí.
Desde que recuerdo, mis papás me mantenían durmiendo casi todo el tiempo en un cuarto semivacío en donde solo hay unos muebles y unas cuantas cajas. Ellos entraban aquí seguido para llevarse algunas cosas, a veces dejaban la puerta abierta y así podía observar cuando pasaba Clarisa cargando a Toto, su perro mini toy. No sé bien que fue lo que más me atrajo de ella, tal vez su inocencia, la manera en cómo se paseaba por el pasillo luciendo la minifalda gris de su uniforme con su boina del mismo tono, su cabello ondulado oscuro que le llegaba hasta la cintura, sus ojos de color verde, sus facciones finas, sus delicadas manos con dedos largos. En ocasiones a distancia del cuarto veía como jugaba con Toto, era hermoso mirarla con atención. Una vez aquel perrito se metió a mi cuarto y ella prefirió no ir por el con tal de no encontrarse conmigo, desde afuera me vio con ese repudio y hasta esa mirada era dulce aunque fuera tan fría. Toto en cambio me ladraba como si me invitase a jugar; es verdad que los animales no tienen prejuicio sobre el aspecto, ellos quieren incondicionalmente a cualquiera, sea enano, gigante, deforme, feo o una vegetal como yo.
En una ocasión escuché que mis papás le mencionaron a Clarisa que en donde estaba iba a ser ahora su cuarto, porque el suyo se lo iban a dar al nuevo hermanito que venía en camino. Entonces ella dijo que quería exterminarme porque no me soportaba, no podía creer que haya sido tan cruel como para tomar aquella decisión. Mis papás siempre le insistieron desde niña que no me rechazara, incluso pensaban que era infantil que me siguiera evitando a esa edad. Tampoco entendía porque todos estos años había sido así conmigo. Yo inmóvil y de manera serena, la vi crecer, fue así como poco a poco me fui enamorando. Sin embargo, ella me odió desde bebé, siempre le parecí insoportable. Lo más increíble de todo fue cuando mis papás accedieron a su horrendo capricho de eliminarme, eso me dolió mucho.
En esos días estuvieron sacando las cajas y uno que otro mueble para meter las pertenencias de mi amada, pero antes iba a ser mi gran exterminio. De eso se iba a encargar mi papá, ya que mamá llevaba avanzados sus meses de embarazo y no le correspondía el trabajo duro. Aquella ocasión, como siempre, dormí casi todo el día y fui despertando entre las siete y las ocho de la noche, sin embargo presentía que esa noche era la que habían elegido para matarme. A eso de las diez, papá ya estaba listo para terminar conmigo, sentía mucho miedo, también sentía una gran impotencia y tristeza. Era tan injusto que no pudiera moverme y no pudiera decidir por mí misma. Mi propia familia era cruel, nunca me quisieron en realidad, solo que papá y mamá lo disimulaban, entraban a mi cuarto ignorándome, pero al menos no con temor. Clarisa en cambio fue más sincera en ese aspecto. Aún no puedo creer como es que me fijé en ella, pero ese es el chiste del amor; voltear a ver a quien más te rechaza para elegir el dolor que te mantiene dando vueltas.
Mi papá entró a mi cuarto con él arma, atrás de él venía Clarisa cargando a Toto y se quedó en la entrada, no pensaba penetrar hasta que papá me matara. Aunque iba a presenciar con cierto horror el suceso, abrazó fuerte al perrito y cerró los ojos. Papá llevaba él objeto para asesinar en la mano izquierda, se paró de puntitas, estiró el brazo y lo colocó cambiando el anterior que se había fundido años atrás, acto seguido prendió un interruptor y dejé de existir. Sin embargo cada que movían un botón regresaba a la vida, recordé entonces que eso me pasaba antes de que naciera Clarisa.
Durante los primeros años que mi amada ocupó mi cuarto, me exterminaban hasta que ella se quedara dormida y mamá moviera el botón del interruptor que me hacía volver, así tenía algo de tiempo para contemplarla, a pesar de que me percaté de su inmadurez al temerme, seguía amándola. Cuando me perdió el miedo fue cuando esperaba a que mis papás se durmieran y entonces dejaba pasar a escondidas a un extraño que trepaba por la ventana. Entonces presenciaba con dolor como se besaban frente a mí, algunas veces como lo hacían sin ropa. En ocasiones, mis papás se iban de casa, decían que a visitar a los abuelos, se llevaban a mi hermanito pequeño, quien por cierto, también me veía con repulsión. Clarisa entonces se quedaba sola y recibía con más calma al tipejo ese desde la puerta y no de la ventana. Entraban al cuarto y el muy imbécil la penetraba, y yo, de nuevo, inválida e impotente solo observaba. Habría preferido que Clarisa me siguiera temiendo a sus veintidós años y que ocupara ese interruptor para que al menos no sintiera ese profundo tormento.
sábado, 30 de mayo de 2015
Rumores jurásicos
Rumores jurásicos.
León Cuevas
“Cuando despertó, el dinosaurio híbrido todavía estaba allí”. El pasado 20 de abril, dieron a conocer el tercer tráiler de “Jurassic World”, la esperada cuarta parte de la franquicia de Parque Jurásico. Si lo vemos nos podemos cuestionar: ¿nos están presentando un tráiler de Jurassic Park, o de Godzilla combinada con Rambo? Pues la sutileza y el suspenso de las anteriores cintas, sobre todo de la uno, son totalmente borrados y sustituidos por secuencias de balas, helicópteros, el actor Chris Pratt en motocicleta rodeado por un escuadrón de velociraptores y pterodáctilos que secuestran personas, un dinosaurio acuático devorándose a uno de esos animales alados y, como si fuera poco, un dinosaurio híbrido. En conclusión, estamos a punto de presenciar el mayor churro prehistórico en la historia del cine. No le bastaba a Hollywood sacar películas como “Carnosaurio”, debían hacer de una de las mejores trilogías, una historia bélica exagerada.
La cuarta película de Jurassic Park se esperó por años, y durante un lapso que va del 2001, cuando estrenaron la tercera parte, hasta el 2014, corrían rumores y especulaciones sobre cómo sería el cuarto filme. Se hablaba de posibilidades como que hubiera una nueva historia, en la que se reunirían los personajes más destacados de las tres películas, para que así aparecieran juntos el palentólogo “Alan Graint” y el científico “Ian Malcom”, ambos protagonistas y héroes aclamados, y que además fueran acompañados por algún nuevo personaje protagónico. Se hablaba también de un virus que iba a salir de la Isla Nublar, que se transmitía de dinosaurio a humano (háganme el favor) y que afectaría al mundo entero si no se detenía. También se habló de un probable guión en el que un personaje nuevo se aventuraría solo a las ruinas del parque y encontraría el frasco que contenía el ADN de los dinosaurios que se perdió en la primera cinta, y que a partir de eso se jugaría con la genética de estos reptiles para crear monstruos y animales combinados. Desde ese momento, esa terrible idea sobre dinosaurios híbridos predominó en la red y al parecer a los guionistas, con escasa imaginación y desesperados por sacar una nueva historia, les fascinó esto.
Entonces, la trama a grandes rasgos de esta película es la siguiente. El parque de diversiones se ha reabierto veinte años después del primer incidente, con mucha mayor seguridad, y funciona tal y como lo hubiera soñado John Hamond, el creador de la idea. Pero a los inteligentísimos científicos se les ocurre crear un dinosaurio genéticamente modificado, combinación de tiranosaurio con velociraptor y hasta con genes de serpiente. Entonces la nueva atracción del parque, conocido como Indominius Rex, se les sale de control, para variar, y ahí empiezan las corretizas y los gritos. Si bien, podemos decir, “está bien, demos el beneficio de la duda a este nuevo embrollo monstruoso”, debemos ser un poco fríos a partir de ver que la calidad argumental de la saga fue decayendo gradualmente, primero con Mundo perdido, que no siguió en mucho a la novela original de Michael Crichton, y después con la tercera película que muchos espectadores no le vieron el caso, la consideraron como que estaba de más. Entonces, no se puede tener la certeza de que esta cuarta entrega sea tan valiosa y profunda como para nominarla a La Palma de Oro o al Óscar por mejor película. Pero, bueno, para quienes gusten de sangre, balas, garras y muertes, asistan a verla con todo el entusiasmo posible… después de todo, esperaron mucho tiempo por ella.
domingo, 17 de mayo de 2015
La resurrección de Freezer ¿Acto nostálgico o un inevitable fracaso?
La resurrección de Freezer
¿Acto nostálgico o un inevitable fracaso?
León Cuevas
En el 2013 se estrenó “Dragon Ball, la batalla de los dioses”, la cual emocionó a miles de fans y al momento de estrenarla decepcionó al menos a la mitad. Ahora, para mayo, se espera el estreno de una nueva película de la afamada serie noventera titulada “La resurrección de Freezer”. Se trata precisamente del regreso de uno de los villanos que marcaron la serie de “Dragon Ball Z”. Lo que han dado a conocer es que, por medio de las esferas del dragón reviven al maligno y éste regresará lleno de rencor para tomar venganza de los dos súper sayayines que lo derrotaron, y además viene con más poder, pues ahora se volverá dorado (pareciendo un Ferrero Rocher).
Ante todo el protocolo propagandístico de lo que será el nuevo filme nos hace preguntarnos: ¿como para qué lo hicieron? Para que Akira Toriyama y su compañía sacaran más dinero, eso es evidente, pero ¿qué esperan ver los espectadores? Sin investigar mucho sobre la secuencia hasta la podemos deducir: Reviven a Freezer el gran villano, quien se prepara para enfrentarse a los oponentes que lo destruyeron, se aparece ante todos los personajes buenos de la serie para causar terror, intentará dominar la Tierra, habrá una gran batalla sangrienta, luego otras dos más, Freezer derrota a todos, le da una golpiza a Gokú, hace su transformación dorada y Gokú siendo entrenado por el villano de la anterior película (el dios que parece perro chihuahua morado), se repondrá y utilizará su máximo poder para matar a su oponente. Luego buscarán de nuevo las esferas del dragón para reconstruir la tierra, revivir a Krilin, restaurar la paz, regresar el amor y demás sandeces.
No es necesario conocer la trama, ni ver la película; se puede especular muy fácil lo que va a pasar porque la serie demostró una sucesión de estereotipos que se repitieron una y otra vez, sólo que con diferentes situaciones y villanos. También nos hace cuestionar que sacar otra cinta más de la saga resulta tan inútil como todas las continuaciones que hacen de películas como “Rápido y Furioso” o “Terminator”
Así, debemos aceptar una cruda verdad aunque duela, la época de Dragon Ball ya fue, lo que se está presentando ahora son residuos nostálgicos, además de ser un negocio bastante lucrativo. Pero está bien, por otro lado, mientras haya fanáticos y gente enloquecida por ver la película, se vale que vayan disfrazados o con playeras de Gokú, pues la esencia de Dragon Ball seguirá viva, en la nostalgia, pero viva.
sábado, 9 de mayo de 2015
Morbo colectivo, La controversia de El cien pies humano 3.
Morbo colectivo.
La controversia de “El ciempiés humano 3”
León Cuevas
Apenas dado a conocer el tráiler de la última película, de la trilogía más morbosa de las recientes décadas, cautivó la atención de cientos de espectadores de entre quince a treinta y cinco años. El tráiler muestra que esta nueva cinta se efectuará en un escenario diferente al de las otras dos, y será en la cárcel de Guantánamo, dándole un toque más estadounidense a la afamada saga de “El ciempiés humano”.
Pero antes expliquemos: ¿qué es “El ciempiés humano”? Una cinta que se exhibió en el 2009 y que fue prohibida en varios países. No hay una gran trama, se trata de un científico loco interpretado por el actor Dieter Laser, que une a tres personas de la boca a la parte trasera, para crear un solo aparato digestivo, entonces lo que defeca uno lo debe comer el otro. ¿Asqueroso, repugnante? Sin embargo la cinta y su secuela, que es mucho más densa, se han vuelto una sensación, sobre todo para el público más joven. ¿Por qué? La sociología y la psicología se encargarán de responder eso.
Regresando al tráiler de la última película que cerrará la asquerosa trilogía, aparece una nueva polémica, el asunto de que van a unir a quinientos presos de Guantánamo para formar un enorme ciempiés humano. Podríamos decir por un lado que por primera vez van a experimentar con psicópatas, criminales y gente que aparentemente no es inocente, como en las otras películas. Pero al mismo tiempo, si vemos la realidad, sabremos que muchos de los presos de ahí no son culpables. ¿Entonces, “El ciempiés humano tres” es acaso una crítica social gore? Llama la atención que reaparecen los dos villanos de las anteriores cintas, Laurence. R. Harvey, psicópata de la segunda película y el conocido Dieter Laser, el doctor loco de la primera, que aparece de pronto en el tráiler, irrumpiendo con un arma y que sobresale no como un villano, sino como un verdadero héroe, pues va a unir a todos los retorcidos carceleros en una merecida tortura.
Ahora la pregunta insistente sigue siendo, ¿cómo es que la franquicia del director Tom Six ha causado tanta aclamación? Los sociólogos lo pueden explicar, pero podremos darles una pequeña ayudada. Es posible que una parte de la teoría de Jean Baudrillard sobre el simulacro sea cierta. Él dice que cuando hay algo exagerado se vuelve más irreal, aquí entonces la violencia y la repugnancia son tan exageradas que se vuelven demasiado inverosímiles, al nivel de que pocos se la creen y da como resultado un morbo colectivo; los jóvenes pueden mirar las escenas como una secuencia cómica o fantasiosa.
Puesto que lo trágico nos puede hacer sentir identificados con los personajes, pero lo cómico nos puede alejar de esa identificación, entonces pueden disfrutar y contemplar con un bote de palomitas a tres, doce o quinientos desafortunados unidos de la boca al trasero y comiendo desechos, increíble pero cierto. Y pues todos estos espectadores esperan con ansias al mes de mayo para ver este tercer filme.
domingo, 3 de mayo de 2015
¿Son tan necesarios los Avengers en la vida?
¿Son tan necesarios los Avengers en la vida?
León Cuevas
La era de Ultron, secuela de la saga de los vengadores, se ha estrenado en casi todos los cines a partir del pasado jueves treinta de abril como pre estreno y primero de mayo como estreno oficial. Desde el tráiler se podían visualizar una serie de imágenes con acción exagerada y una trama muy pobre, pero no se podía esperar más siendo una segunda parte, la emoción principal fue en el 2012 cuando se estrenó la primera cinta, digamos, la conmoción de que nuestros héroes se juntaron en la pantalla grande. Aquí lo más o menos rescatable de la película es la aparición de los gemelos “Quick Silver” y “Scarlett Wirch”, además de que por fin le dan un poco de protagonismo a Ojo de halcón, sin olvidar el romance entre Hulk y Scarlett Johansson, es decir, Viuda Negra. Fuera de eso a pesar de saber a lo que iba uno, el filme deja cosas que desear, el tráiler por ejemplo prometía más fuerza presencial del villano Ultron. Además, la película se vuelve tediosa en ciertas partes, incluso para los niños, y muchos fanáticos han hecho diversos comentarios de su decepción por medio de las redes sociales. Esto quiere decir que esta secuela en verdad llegó sin mucha potencia. Y ahí es donde radica el punto que causa ruido.
Apenas estrenada la película, muchos empresarios decidieron atascar sus salas con Avengers, en algunas incluso está prácticamente en todos los horarios. Entonces, si alguien tiene ganas un domingo de ir al cine a ver títulos como “Mortdecai”, “Sólo los amantes sobreviven”, “La sal de la tierra” o hasta alguna otra no tan profunda como “El viaje más largo” ya se amoló, porque sólo hay una extensa gama de Iron man, estallidos y Thor en las pantallas. El problema entonces no está en el contenido argumental, ni que el Capitán América y los vengadores salven y casi evangelicen a la gente de Rusia, África o Corea; el asunto es que el Capitán América a lo único que salva es a la economía de Estados Unidos y de Hollywood, porque lo impresionante es que aun con una sola película como opción, haya largas filas de personas emocionadas por ver a sus héroes, y está bien, mucha gente la esperaba con ansias. Pero más allá de la emoción, ¿es tan necesario retacar los cines de vengadores salvando la región de Sokovia? ¿Son necesarios los Advengers en toda la publicidad? ¿Son tan necesarios los Avengers en la vida?
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Invierno cromático. Parte 4: Amarillo del alba.
Corría hacia casa pero apenas pasé una cuadra cuando se atravesó frente a mí una motocicleta que casi me atropella. Mi corazón saltó muy fuerte, pero cuando frenó me dijo una suave voz. -¿A dónde vas con tanta prisa? –Merlina me miró y me volvió a guiñar un ojo
-No tienes idea de lo que me acaba de pasar –le dije
–Ven, sube y daremos un pequeño paseo, ya me contarás tus aventuras –sin pensarlo le hice caso antes de que alguno de los ladrones de juguetes llegara corriendo tras de mí.
Si puedo decir que existió algo mágico en esa madrugada sin duda fue ese momento, estuvimos dando algunas vueltas en la moto. Hacíamos repentinas paradas mientras le contaba la aventura con los ladrones de juguetes, Merlina solo se reía y meneaba la cabeza. Mis embrollos navideños le parecían graciosos pero a la vez me miraba como un chico muy aventado, eso en ocasiones atrae al sexo opuesto. Después de platicar sobre lo sucedido vimos el amanecer tomando cafés de una máquina, yo preferí tomar un té para evitar más irritación en el estómago de la que ya traía.
-Solo las personas aburridas toman té, Armando –me dijo con tono de burla.
-Claro y las intelectuales presumidas solo toman café -le respondí también entre risas mientras jugaba a desacomodarle los lentes. Después de contemplar el amarillo que pintaba el amanecer, justo a las seis y cuarto de la mañana me dijo que era hora de que cada quien estuviera con su familia. Así que subimos a la moto y me fue a dejar a mi casa. Al dejarme en mi puerta me dio un papel en donde había anotado su número celular.
-Llámame –hizo señas con su mano y me guiñó una vez más el ojo. Arrancó en su moto y se perdió en el amarillo del alba como un ser de luz.
Entré a mi casa de nuevo sin hacer ruido, estaba exhausto. Creo que había sido la Noche Buena y Navidad más intensas que había vivido. Me dirigía a mi cuarto, el cual compartía con Luís, y al abrir la puerta me encontré con algo inesperado, a un lado de la cama de mi hermano había un muñeco de Neutro Man en su caja con un moño color verde. El momento fue como un destello de luz, pues en ese momento Luís estaba despertando y al ver su regalo gritó de emoción y se abalanzó sobre él. Estoy seguro que apreciaba a su juguete como ningún otro niño en la tierra.
-Te lo dije Luís, debías tener fe e ilusión, ¡feliz Navidad! –dijo la voz de mi madre detrás de mí. Yo volteé a verla con una sonrisa inevitable pero a la vez con una seña de que necesitaba una explicación. Ella esperó a que mi hermanito abriera su regalo y comenzara a jugar feliz con él. Salimos del cuarto hacia la mesa del comedor y me explicó todo en voz baja.
-Gracias a que llegaste con los doscientos cincuenta que te pagaron en el café, me ayudó mucho a completar para el regalo de tu hermano. Poco después de que te fuiste enojado tomé lo que había ahorrado y fui a La Gran Juguetería para comprar el muñeco. –en ese momento sentí un escalofrío al imaginar que mi mamá pudo haberme visto robando los juguetes o peor, me pudo haber visto detenido por la policía. Pero al parecer no fue testigo de ningún acto, ni del misterioso violinista que me salvó.
En eso alguien tocó la puerta muy fuerte, mi corazón latió rápido. Los ladrones de juguetes pudieron haber localizado mi hogar y eso arruinaría el momento mágico. Mi mamá notó mi cara de miedo, pero la tranquilicé y le dije que yo abría, estaba dispuesto a salir y agarrarme a golpes con los rufianes. ¿Cómo pudo haber sido posible que encontraran mi casa?, ¿apoco nos habrán seguido el rastro a mí y a Merlina hasta dar conmigo?, o ¿ella habrá sido quien les dio mi ubicación? En ese momento me corrían muchas ideas por la cabeza mientras el corazón me latía cada vez más fuerte. Abrí de golpe la puerta dispuesto a pegarle al primero que estuviera en frente.
Para mi sorpresa no había nadie, volteé a todos lados, pero no había rastro de ningún maleante, policía o cualquier persona. De pronto sentí a mis pies una caja, vi hacia abajo y en efecto había una caja de regalo azul en el suelo frente a mí. Me desconcertó ver eso, dudando la tomé. Abrí la tapa y lo primero que vi fue una nota que decía lo siguiente:
"Querido Armando.
Has sido un joven demasiado bueno esta Navidad, tú más que nadie compendió hoy el verdadero significado de estas fechas. El esforzarte y darlo todo para traer luz a los tuyos, es el gesto central de la navidad. Y por si fuera poco al final tomaste una decisión correcta e hiciste feliz a más personas. Por eso, espero que este regalo te guste, pues te lo has ganado. Es momento de que dejes de ser el ente gris que crees ser, para que llenes de color tu vida. Nunca arrojes tus sueños por la borda, pues un hombre sin sueños es un hombre muerto.
Atentamente: Santa Claus."
Al terminar de leer la carta me pareció escuchar un sonido similar a un trineo que se alejaba por el cielo, no vi nada en concreto pero si estoy seguro de haberlo escuchado. Volteé hacia adentro de la caja de regalo y estaba la caja de colores profesionales que tanto deseaba, la caja de colores que veía tan lejana y que ahora estaba en mis manos. Junto a ella un par de lápices nuevos, mis ojos se llenaron de lágrimas. En verdad no podía creerlo, era un momento a solas con mi felicidad, pero logré ver de reojo a mi mamá con una sonrisa. ¿Habría sido ella quien comprara ese regalo?
-Mamá, ¿fuiste tú? –no podía hablar bien por la conmoción, solo le mostré la carta.
-No, ahí dice en la carta, Armando. Te visitó Santa Claus –respondió sin quitar la sonrisa.
Hasta la fecha nunca me ha quedado claro quién me hizo tal regalo, en parte pudo haber sido mi mamá con esfuerzo extra y con muchos ahorros, pero ¿cómo sabría ella que eso era lo que más quería?, ¿cómo pudo saber que tomé una decisión correcta esa madrugada? Y, sobre todo, ¿quién pudo haber tocado la puerta, además el extraño sonido similar al de un trineo? En verdad que no he podido encontrar explicaciones lógicas a todo esto. Pero puedo asegurar que esa fue la Navidad que definió el rumbo de mi vida y la Navidad en donde recuperé el color en mí.
A partir de ese día dibujé tanto como pude. Pronto comencé por vender dibujos propios y hacer algunos encargos que poco a poco aumentaron. Permanecí un poco más de tiempo en la preparatoria, pero pronto con ahorros y con las ganancias de mis dibujos logré juntar para estudiar la carrera en Diseño Gráfico. Mi negocio de dibujos creció cada vez más y con los conocimientos de la licenciatura fui perfeccionando mi técnica. Hoy después de años soy uno de los ilustradores más reconocidos del país, con el tiempo pude darle una mejor casa a mi mamá e impulsé con sueños a Luís para que hiciera una carrera y destacara en ello, le enseñé a soñar que es lo más importante para sobre salir en esta vida, así fue como él decidió estudiar Biología y ahora se encuentra cursando la maestría. Se preguntarán que si para completar este final feliz me casé con Merlina. No, lamento desilusionarlos, solo salimos durante algún tiempo y después cada uno siguió con su vida, eso sí, hasta la fecha seguimos manteniendo el contacto para saludarnos de vez en cuando. Ella se volvió escritora y vive en Europa, de cierto modo nunca olvidó esa noche buena y el amanecer de la Navidad conmigo, incluso asegura que por algún motivo esos instantes le sirvieron para reflexionar sobre su trato familiar.
Hasta el día de hoy conservo la misteriosa carta de Santa Claus como evidencia de que la magia existe, sus palabras siempre están presentes conmigo; “Nunca tires tus sueños por la borda pues un hombre sin sueños es un hombre muerto”.
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